errores asambleas ordinarias anuales

Marcas no tradicionales: olores y sonidos en el derecho costarricense

Feb 10, 2026 | Costa Rica, Blog, Derecho comercial

Errores comunes en las asambleas ordinarias anuales

Con el inicio de cada año, las sociedades entran en el período en el que corresponde celebrar su asamblea ordinaria anual, una obligación central dentro del marco del derecho comercial y societario, como parte de la correcta gobernanza corporativa. Para muchas empresas, este acto se percibe como una gestión meramente formal que debe cumplirse cuanto antes, idealmente con el menor costo y esfuerzo posibles. Sin embargo, esa visión reduccionista es precisamente la que explica por qué las asambleas ordinarias se convierten, con frecuencia, en una fuente silenciosa de contingencias legales, societarias y operativas.

La asamblea ordinaria anual no es un acto de cumplimiento mecánico. Es un momento central de la vida corporativa, en el que se revisa la gestión, se aprueban decisiones relevantes y se deja constancia formal del estado de la sociedad, aspectos clave dentro de las buenas prácticas de corporate governance, ampliamente reconocidas por organismos internacionales como la OCDE. Celebrarla mal —o tratarla con ligereza— puede generar problemas que solo salen a la luz cuando ya es demasiado tarde: conflictos entre socios, observaciones bancarias, dificultades en procesos de auditoría o debilidades relevantes en un eventual due diligence, especialmente en contextos de expansión o inversión extranjera en la región.

A continuación, se describen algunos de los errores más comunes que se cometen en la práctica, así como los riesgos que estos implican.

1. Convocar la asamblea de forma incorrecta

Uno de los errores más frecuentes es asumir que la convocatoria es una formalidad secundaria. En la práctica, se convocan asambleas sin respetar los plazos establecidos en el pacto social, utilizando medios no autorizados o incluso prescindiendo por completo de una convocatoria formal, bajo el entendido de que todos los socios están de acuerdo.

Este tipo de prácticas ignora que la convocatoria es una garantía básica del derecho de información y participación de los socios, principios fundamentales del derecho societario moderno. Una convocatoria defectuosa abre la puerta a la impugnación de los acuerdos adoptados y debilita la posición de la sociedad frente a eventuales reclamos, un riesgo frecuente identificado en procesos de revisión corporativa y asesoría en derecho comercial.

El problema no suele manifestarse de inmediato, sino cuando surge un conflicto societario o cuando un tercero —como una entidad financiera o un potencial inversionista— solicita respaldo formal de los acuerdos adoptados.

2. Celebrar la asamblea fuera del plazo correspondiente

Otra práctica común es postergar la asamblea ordinaria más allá del plazo legal, con la idea de regularizar todo después. El Código de Comercio exige que la asamblea ordinaria se celebre dentro de los tres meses siguientes al cierre del ejercicio social, precisamente para que cumpla su función de revisión anual y rendición de cuentas, alineada con estándares de transparencia corporativa promovidos por entidades como el Banco Mundial.

En muchos casos, este atraso no es excepcional, sino que se repite año tras año, convirtiéndose en una práctica estructural. La reiteración de esta conducta no solo evidencia desorden corporativo, sino que puede interpretarse como una falta de diligencia en la administración de la sociedad, especialmente cuando genera consecuencias prácticas frente a socios o terceros.

La asamblea ordinaria cumple una función anual concreta. Cuando se difiere indefinidamente, se desnaturaliza su propósito y se debilita el orden societario.

3. Aprobar estados financieros inexistentes o mal preparados

No es infrecuente encontrar actas de asamblea en las que se aprueban estados financieros que, en la práctica, no existen como documentos formales, no están firmados, no han sido cerrados correctamente o no reflejan la realidad contable de la sociedad.

En otros casos, se confunde información contable preliminar con estados financieros propiamente dichos, o se aprueban documentos preparados únicamente para cumplir con la asamblea, sin un análisis real por parte de los socios. Esto resulta especialmente riesgoso considerando que los estados financieros deben responder a criterios técnicos reconocidos internacionalmente, como los establecidos por las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS).

Este error es particularmente delicado, ya que los estados financieros aprobados en asamblea sirven de base para múltiples decisiones:

  • Distribución de utilidades
  • Evaluación de la gestión
  • Relación con entidades financieras
  • Relación con terceros

Aprobar estados financieros sin sustento real no es una formalidad inofensiva; es una decisión que vacía de contenido uno de los actos más relevantes de la vida societaria.

4. Omitir la renovación o ratificación de nombramientos

Muchas sociedades operan durante meses —o incluso años— con nombramientos vencidos, bajo la creencia de que mientras no haya cambios, no es necesario ratificar o renovar cargos.

Esta omisión suele detectarse en el peor momento posible: al intentar abrir una cuenta bancaria, firmar un contrato relevante, participar en una licitación o atender una revisión de cumplimiento, situaciones frecuentes en procesos de expansión, reorganización o nearshoring en América Latina, donde la revisión de facultades de representación es crítica.

En esos escenarios, la falta de nombramientos vigentes genera atrasos, observaciones y, en algunos casos, la invalidez práctica de actuaciones realizadas.

La asamblea ordinaria es el espacio natural para revisar la vigencia de los órganos sociales y dejar constancia clara de quiénes están legitimados para representar y administrar la sociedad, un aspecto clave dentro de una adecuada estructura de gobernanza.

5. Redactar actas genéricas, incompletas o incongruentes

Otro error recurrente es el uso de actas modelo, copiadas y reutilizadas año tras año, con mínimos cambios de fecha y cifras. Estas actas suelen carecer de contexto, no reflejan discusiones relevantes y, en ocasiones, contienen inconsistencias entre los acuerdos adoptados y la realidad operativa de la empresa.

El acta de asamblea no es un simple requisito documental. En la práctica, es el principal medio para reconstruir la voluntad social frente a socios, terceros y autoridades. Una redacción pobre o descuidada deja a la sociedad en una posición débil frente a disputas internas, auditorías o reclamaciones futuras.

6. No verificar quórums ni mayorías correctamente

En sociedades con varios socios, o con estructuras accionarias más complejas, es común que no se verifique adecuadamente el quórum requerido ni las mayorías necesarias para adoptar ciertos acuerdos.

Este error suele pasar desapercibido mientras exista armonía entre los socios. Sin embargo, cuando surgen desacuerdos, la validez de los acuerdos adoptados se convierte en un punto de ataque evidente.
Una decisión mal adoptada desde el punto de vista formal es una decisión vulnerable, por más razonable que haya sido en el fondo.

7. Tratar la asamblea como un trámite y no como una herramienta de orden

Quizás el error más común es concebir la asamblea ordinaria como un acto desconectado de la realidad del negocio. Bajo esta lógica, se desaprovecha la oportunidad anual de revisar la situación de la sociedad, alinear decisiones societarias con la operación real y corregir desviaciones acumuladas.

La asamblea ordinaria bien utilizada permite ordenar la estructura, confirmar responsabilidades, documentar decisiones y reducir riesgos, objetivos que forman parte del enfoque preventivo que promueven firmas especializadas en derecho corporativo y comercial como GLC Legal. Cuando se la despacha de forma automática, ese valor preventivo se pierde.

Reflexión final

Las asambleas ordinarias anuales cumplen una función que va mucho más allá del cumplimiento formal. Son un mecanismo de orden, transparencia y protección corporativa. Los errores que se cometen en su celebración rara vez generan consecuencias inmediatas, pero tienden a acumularse y manifestarse en los momentos más sensibles para la sociedad.

Abordar la asamblea ordinaria con seriedad, planificación y criterio legal no es un exceso de formalismo; es una inversión en estabilidad y buena gobernanza.


Autor: Lic. Diego Elizondo

Si desea profundizar en este tema o recibir asesoría específica en materia societaria y corporativa en la región, puede contactar al equipo legal de GLC Legal.

GLC Legal

Firma Legal Multilatina

Artículos recientes

Artículos por país

Lawyers costa rica

Costa Rica

Lawyers El Salvador

El Salvador

Lawyers guatemala

Guatemala

Lawyers honduras

Honduras

Lawyers mexico

México

Lawyers nicaragua

Nicaragua

lawyers panama

Panamá

dominican republic lawyers

 República Dominicana

Etiquetas

Contáctenos